domingo, octubre 12, 2008

Cap 7: Callejones intrincados ; Novela: Besos de miel

Mi madre me mandó a llevarle una cartera a una tal señora Amaya Sanchez, que era amiga de mi madre desde que llegamos a la ciudad. La tal mujer vivía en unos callejones intrincados y oscuros, pero había una forma más fácil de acceder sin pasar por tanto callejón. Sin embargo, como yo estaba enfadada me fui a llevar la cartera sin escucharla y terminé metida por los callejones oscuros. Fue entonces cuando me di cuenta de que tenía miedo, y además, no sabía como salir de allí. Por allí no había nadie, ademas estaba todo sucio y oscuro, y aquello no parecía tener fin. Pero lo peor llegó cuando unos hombres se me acercaron.

-Mira que hermosa muchachita.-le dijo uno de tantos a los demás, tenía un acento perfectamente castellano.
-Parece que tiene algo que darnos...-dijo el otro.

Entonces me di cuenta de que eran tres hombres, y creí que querían la cartera, pero lo que hicieron fue golpearme y tirarme al suelo, después uno sacó una navaja, dispuesto a rajar mis ropas, y me di cuenta de que era lo que pretendían en realidad...Cerré los ojos y me preparé para sentir dolor, para perder mi dignidad, pero entonces sentí que no se acercaban, y oí unos golpes tremendos. Entonces oí su voz.

-Vamos, sube al coche.- me dijo Xavi alarmado.
-¿Pero que...?-alcancé a decir antes de que me diese un empujón, a mis espaldas pude ver tres tipos de unos 30 años retorciendose en tierra.

Su casa estaba a dos calles de aquel callejón. Con sorpresa me di cuenta de que había recogido la cartera. Abrió la puerta del coche y me hizo bajar. Subí las escaleras, su casa estaba en el primer piso. Nada más entrar me tendió una manta y me envolví. Me di cuenta de que había caído sobre un charco y estaba empapada.

-Sube y duchate.- me lo dijo como una orden, no como un ofrecimiento.
-¿Y si no quiero?- le contesté yo, no me apetecía ser su títere.
-Si no quieres seré yo quien te desnude y te tire dentro de la bañera.- me contestó él con un tono completamente indiferente.

En ese momento enrojecí y fui yo sola a la ducha, me desnudé, me duché y me puse una bata rosa que encontré. Él vino y me dio unos viejos pantalones de pijama y un sueter de publicidad. Cuando estuve vestida salí, y él me dio una taza de leche, además, se sirvió otra para él. Encendió la estufa y me hizo sentarme en un sillón.

-Bueno, ahora explícame que hacias tú con la cartera de mi madre metida por el barrio marginal.- me dijo con tono severo.
-Yo...yo no tenía ni idea...tu madre y la mía, por raro que parezca se ve que son amigas...pero yo no lo sabía...- si lo hubiese sabido, hubiese sido todo distinto, pensé.- y se dejó la cartera en mi casa y...bueno yo se la venía a devolver. Pero no escuché a mi madre y me confundí de camino.- le dije avergonzada.
-Vaya con Caperucita que por poco se la come el lobo...-comezó a decir, pero se frenó al ver mi mirada de espanto y enfado.-Lo siento, sólo era una broma, pero ten cuidado, tú no sabes lo que esos te hubiesen hecho.-me dijo muy serio.
-Sí lo sé. No soy idiota.- le contesté yo, enfadada.
-Pues no lo parece...te metes en un callejón marginal donde nadie se mete...parece que en vez de 15 años tengas 3.-me espetó él.
-No hace ni un año que vivo aquí...y nunca había estado por la zona, yo no lo sabía.-le contesté dolida.
-Vale, no te enfades Caperucita.-me contestó.
-En vez de 24 años parece que tengas 4.-le contesté yo.
-Vale...te dejo sola un rato y que se te pase.- me contestó él, le había hecho enfadar.
-Adiós.-le contesté al tiempo que él se iba a su cuarto.

Entonces la ví. Estaba contra la pared, era una guitarra acústica negra preciosa, que me encantó. Como por un impulso la cogí. Había tomado clases desde los 5 años, por eso sabía tocar bastante bien, empecé a tocar los acordes de mi canción preferida mientras la entonaba. Sentí entonces que él salía de su cuarto, y se situaba tras de mí. Cuando terminé la canción él me aplaudió.

-Es...preciosa, siempre me ha gustado esa canción y tú le das un toque personal maravilloso.- me dijo él emocionado.
-Gracias...perdón por cojerla.- le dije enrojecida y dejé la guitarra a un lado.
-No pasa nada...yo también toco a veces.- me dijo él, cojió la guitarra y me cantó algo precioso. Cuando terminó tuve que preguntarle una cosa.
-¿De verdad el beso no fue nada para ti?- le pregunté.
-No.- me respondió él.
-Entonces...-le dije yo, por dentro estaba feliz.
-Entonces nada, yo estoy prometido con Sara, además tú eres sólo una niña, no sabes la de problemas que podrías traerme...-me dijo él.
-¿Qué es lo que sientes por mí?- le pregunté angustiada.
-Pues...-pareció vacilar- tú me gustas mucho, al principio me pareciste curiosa, luego tonta, luego me volviste a parecer curiosa...y después me di cuenta de que me gustas mucho.-terminó de decir, y lo noté un poco rojo.
-Yo te quiero, no se como, pero te quiero.- le contesté yo, y después me puse a llorar.
-Eres preciosa.-contestó él mientras me cogía la cara.

No pude soportarlo más, le besé. Le besé con todas mis fuerzas, y él me correspondió el beso, dándomelo todo, como si nos fuese la vida en ello...


CONTINUARÁ

1 comentario:

Marta dijo...

Olaaaaaaaaaa!!
Q bonitooo!!!
ains es como superman salvandola y luego se declaran y se besan *O* ma encantaoo!!
sigue pronto wapisimaa
Besos tQmmm